Archivo mensual: diciembre 2010

Vivir en el Ahora

Creo que en estos momentos precisos me siento preparada para hablar sobre este tema.

Hace tiempo que llegó a mis manos la obra de Eckhart Tolle, cuyo contenido me llamó la atención. Sin embargo no le presté mucha atención por aquel entonces aunque he de reconocer que algunas de sus frases retumbaban en mi mente de cuando en cuando.
No fue hasta que una enfermedad y un susto, me pusieron en tensión.

Cuando uno no experimenta necesidad, enfermedad o tristeza, es un observador más o menos pasivo de lo que ocurre a su alrededor.
Puede sentir con las desgracias de los demás, sin embargo, se agarra fuertemente a todo lo material que le rodea, priorizando cosas que en realidad son puramente materiales, vanas y pasajeras.
Tenemos los ojos cubiertos por una gasa que nos deja ver a medias la realidad.
Ese ego egoista, auto realizado y seguro de si mismo, se tambalea cuando nos falla nuestro motor vital, la salud y nuestra mente zozobra cuando pensamos que es irreversible.
Es en ese preciso momento cuando nos damos cuenta de todo lo que vale lo que no hemos apreciado durante toda nuestra vida.

Sin embargo, es en la enfermedad cuando aflora lo mejor que hay dentro de nosotros. Precisamente porque intensificamos nuestra conexión con el Creador y alcanzamos cuotas espirituales, antes inimaginables. La noción del tiempo es diferente y podemos llegar a agradecer incluso este estado de precariedad al haber alcanzado un nivel espiritual superior.
Precisamente en una situación así fue cuando llegó a mis manos nuevamente el libro de Eckhart Tolle sobre “El Poder del Ahora”, cuyo significado ahora sí he entendido y he comenzado a practicar, pudiendo comprobar un mayor nivel de satisfacción en mi vida.

Vivir en el Ahora significa ni más ni menos que vivir cada uno de los momentos de nuestra vida intensamente, ahora, en este momento, liberando nuestra mente de preocupaciones sobre cosas pasadas o cosas futuras.

Conozco a muchas personas que tienen que tener su mente siempre ocupada con cosas negativas y cuando no tienen nada negativo en lo que pensar, les entra una angustia vital intensa ya que lo negativo, forma parte de ellos, cual chicle pegado a su cerebro. Practican el “replacement”. Cuando han solucionado un problema, tienen que volver a concentrarse en otro tema pendiente, negativo y no resuelto para volver a entrar en estado de angustia, produciendo así, a su alrededor negatividad constantemente. Literalmente, son incapaces de saborear intensamente el sabor de una oliva por ejemplo, o el calor de un rayo de sol o el cariño de una sonrisa o bien el poder balsámico de la palabra amable. Todo les molesta, a todo reaccionan negativamente. Son incapaces de experimentar el placer que representa vivir la vida con contentamiento, en el ahora.

Si entendemos que todo lo que nos sucede es para nuestro bien, aprenderemos la lección de contemplar una desgracia como una oportunidad para entrar en un estado superior al anterior.

Vivir en el Ahora tiene muchas ventajas. Evita la preocupación o la ocupación anticipada en un tema que todavía no ha sucedido por ejemplo. Te permite ayudar a los demás cuando se están hundiendo en el fango por un “problema”, haciéndoles re encuadrar la realidad. Proporciona felicidad y aceptación de la realidad.

A cuantas personas les hace falta teñir el mundo de rosa para sentirse cómodos en la vida. ¿No es lo que ocurre con la navidad? Decoramos la vida con luces artificiales que nos encandilan, compramos regalitos y comemos y bebemos en exceso para formar parte de una ilusión óptica pasajera, volviendo a la vida habitual una vez terminado este periodo de tiempo.
¿O cuando vamos de vacaciones? Nos sentimos tan felices… y cuando regresamos, nuevamente tan apagados, deprimidos…. Si esto es lo que te ocurre a ti, escucha y observa, el botón de la alarma roja está girando. Tienes que hacer algo con tu yo porque tu mente está llena de pensamientos que tienes que debes eliminar y sustituir por otros.

El principio del feng-shui nos aconseja eliminar las cosas materiales del pasado para no quedarnos anclados en situaciones pasadas. ¡Ay qué feliz era cuando vivía ahí! ¡Ese trabajo sí era gratificante!
Nuevamente nos encontramos frente a un problema de falta de aceptación y entendimiento de la realidad. ¿Y qué produce? Un cerebro lleno de sensaciones que ya han pasado.

Nosotros no somos del pasado ni del futuro. Somos hijos del presente.

Otro caso es el de aquellos que planifican constantemente para el futuro…. hasta que un día tienen un accidente y pierden la vida de inmediato.

¿A dónde voy con esta exposición? A que nuestro tiempo es limitado en esta tierra y a que debemos intentar aprovechar el tiempo en cosas útiles, no llenando nuestra mente de basura (preocupaciones, rencores del pasado, vanas ilusiones ópticas, imaginaciones de un futuro en Walt Disney).

Si aprendemos a aceptar nuestro presente y vivimos en él intensamente, no nos arrepentiremos de nada el día que nos sobrevenga una desgracia y además esta fuerza interior, fruto de un carácter maduro y realista, nos ayudará a sobrellevar con éxito y alegría cualquier circunstancia que nos sobrevenga.

Yo he aprendido la lección. Vivo el ahora y el presente con alegría y espero seguir así durante mucho tiempo. Dando gracias en todo momento por poder ser útil en esta sociedad, tanto en la salud como en la enfermedad como en la penuria.

Te envío desde aquí un soplo de alegría. ¡Espero que te contagie!

Por Patricia Peirote Hermann