¿Vendemos o no vendemos?

Cansada de leer y escuchar criterios un tanto erróneos sobre lo que es vender, quiero lanzar este nuevo post acerca de este tema.

¿Vendo o no vendo? se refiere a la pregunta que todos deberíamos hacernos y contestar francamente, ya que desde que nos levantamos hasta que nos volvemos a acostar, estamos vendiendo.
¿Qué es en sí vender?
Muchos confunden la venta con el hecho de intentar convencer a alguien de nuestros razonamientos para que compre algo y por tanto se produzca una transacción económica.
Entendiendo muchas personas cualquier transacción económica como algo interesado, material o incluso sucio.

Es cierto que vivimos en una sociedad en la cual la venta fría es rechazada porque automáticamente y sin pensar, rechazamos a quien nos pide, porque lo sentimos como algo molesto y que nosotros no hemos buscado. De esta manera, las técnicas de venta están evolucionando y se están adaptando al marketing de permiso en lugar de la interrupción.

Ante el prejuicio que existe ante la venta, trabajo que es erróneamente considerado como algo sencillo, quiero defender el hecho mismo de la venta como un acto cotidiano que todos realizamos, partiendo de la base que lo primero que vendemos es a nosotros mismos.
Si no somos capaces de vendernos a nosotros mismos ¿cómo vamos a encontrar un empleo?
Si las empresas no se dedicaran a vender, ¿de qué vivirían?
En un mundo idílico, de cuento infantil, se podría dar una utopía así pero no en el mundo actual.

Cuando contacto con una persona a la que no conozco, estoy siguiendo los mismos patrones de venta que siguen los ejecutivos comerciales.
¿Cuál es el fin último de una nueva interrelación personal? Intercambiar. Yo te ofrezco. Tú me ofreces.
Exactamente lo mismo ocurre en la venta. Ofrecemos servicios y productos a cambio de algo.

Puede parecer que defienda un mundo totalmente materialista en el que todo se hace por algo. Realmente así es. Desde el momento en el que necesitamos comer para sobrevivir, estamos condicionados a aportar valor a alguien para obtener el medio que nos permita comer. Así de simple.

Nos escandalizamos cuando una persona aprovecha todas las ocasiones de su vida para vender algo. Este es un perfil de una persona que entiende el intercambio como un reto en su vida. Que disfruta con este reto, busca personas que necesitan lo que él ofrece y satisface sus necesidades. Entonces ¿qué pecado hay en satisfacer necesidades a través de la venta de productos?

El problema estiba en cómo nos ganamos el derecho a proseguir. Actuando torpemente, invadimos el espacio de otros, sin haber hecho previamente los deberes, hablando como parlancchines maleducados que no dejan hablar a los demás, destrozando de esta forma cualquier oportunidad comercial.

Hay quien nunca ve oportunidades comerciales porque esto de la venta no va con ellos y cuando una oportunidad comercial en la organización se acerca, literalmente la destroza.
Si las personas que trabajan en una organización no saben aprovechar los Momentos de la Verdad como Momentos u oportunidades únicas para producir ventas por prejuicios erróneos o porque simplemente ni se les ocurre porque viven tranquilamente sentados sobre la silla de su despacho, las empresas dan pie a que otros que sí están preparados, puedan satisfacer las necesidades de muchos.

En nuestros cursos de ventas hay una escena de película que particularmente me gusta mucho, precisamente por lo que se escandalizan los demás. Un vendedor de automóviles, aprovecha el Momento de un entierro para dar una de sus tarjetas a la viuda. El tiene su derecho a ofrecerle su tarjeta. Ella tiene su derecho a rechazarla. No quiero contaros el final.. aunque sí comentar que ese vendedor detectó un Momento de la Verdad y lo usó.

La venta sigue exactamente las mismas pautas de actuación que la seducción.
Seducimos a diario. A nuestras parejas, hijos, compañeros, jefes, etc.. para que crean en nosotros, para que nos escuchen, en definitva para que nos tengan en alta estima y para que nos quieran.

¿Vendemos o no vendemos?

Contesta tú mismo, querido lector.

Reflexiones en una tarde de mayo caluroso.
Por Patricia Peirote Hermann

3 respuestas a ¿Vendemos o no vendemos?

  • julia angulo dijo:

    La venta dijo alguien hace poco es el arte de seducir, el punto es en que estado se encuentra el receptor, para acceder debilmente a esta, la publicidad es un medio que esta absorviendo al ser humano es todas sus facetas y aveces es muy ostigante. Por eso se vende y ni hablar de los recursos cada vez mas sutiles y sencibles que se utiliza para vender, por eseo se vende.

  • Sencillamente vendido.
    Como muy bien dices, la venta es una seducción, que utilizamos constantemente y a diario. Y pobre de nosotros si no fuera así.
    Un cordial saludo,
    Marcelino

  • Hal Haynes dijo:

    Se ha dicho que la mayoría de nosotros hablamos a una velocidad de cerca de 125 palabras por minuto. Sin embargo nuestra velocidad de pensamiento es 4 veces mayor. Es evidente que esto nos deja mucho tiempo libre mientras alguien nos habla. La forma en que utilicemos este tiempo determina el hecho de que seamos diestros o no en el arte de escuchar. Si reconocemos, como vendedores, que la capacidad de escuchar es una destreza que se adquiere, al igual que otras destrezas en el campo de la ventas, podremos utilizar ese tiempo para concentrar y ampliar nuestros esfuerzos por obtener una venta exitosa. Podremos comprobar que al unir la capacidad de escuchar con nuestra habilidad para prever, observar, interrogar; suministrar información de retorno y resolver problemas, constituirá nuestra mejor garantía de éxito.

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