Desarrollo personal

Y nos resistimos tanto..

La no aceptación de la realidad no es solamente una facultad que corresponde a aquellos que no están cuerdos. Es el mal general del ser humano.

Hay ejemplos claros y evidentes de nuestro intento persistente de modificar lo que es, en lo que “debería ser” experimentando una “felicidad” momentánea por haber doblegado a lo que es.

Ejemplos de la no aceptación de lo que es, hay infinitos.

Hacemos culpables a otros de nuestra infelicidad, angustia, miedo, etc,  cuando en realidad solo nosotros somos responsables.  Manchamos el presente con el rencor que nos invade las venas y nos atormenta física y psíquicamente.

Vivimos en el cambio constante y sin embargo nos resistimos a él, tachando de locos a los primeros que lo abrazan.

Nos lamentamos constantemente en lugar de actuar y nos convertimos así en pesadas cargas para aquellos que comparten su espacio vital con nosotros.

Nos angustiamos por el mañana y nos pre-ocupamos por cosas que todavía no han ocurrido en lugar de vivir el presente y el ahora.

Nos hundimos por el dolor y nos dejamos vencer por él en angustia porque no lo aceptamos con naturalidad.

Todo lo que interrumpe nuestra “rutina” es una “desgracia” para nosotros: Pérdida material; Enfermedad; Vejez; Muerte, etc.

¿Porqué no intentamos aceptar todas estas “interrupciones” como algo totalmente natural dentro del cambio que supone esta vida?  Hemos nacido únicos y singulares. No hay otro como nosotros. Podemos disfrutar de esa singularidad o bien anularla.  Podemos aceptar los acontecimientos en lugar de resistirnos a ellos. Vivir cada momento con gratitud, experimentando toda la riqueza de sensaciones que nos rodean, vislumbrar el poder de la satisfacción constante en forma de felicidad plena y en nuestra misión única y singular en esta Vida, aceptando el cambio adaptándonos a él, evolucionando así en inteligencia, sabiduría y amor.

Usa tu libre albedrío para ser feliz. Merece la pena.


Tal y como hace esta flor. Ella acepta con gratitud y belleza el agua que recibe, destacando en la oscuridad de la noche como una piedra preciosa.


Espero que os guste este nuevo post.


Por Patricia Peirote Hermann

¿Es pecado presumir?

Ahora que vivimos en una sociedad sumamente libre en la que la crítica reina a destajo, nos sentimos tan a gusto criticando el trabajo, actuaciones o palabras de los demás, sin pudor alguno, que no reparamos en la maldad de nuestras acciones.

Es una situación que ya forma parte de la normalidad diaria y que hemos asumido tranquilamente.

Dentro de un panorama así, ante la crítica, uno puede o bien reaccionar y afectarse o bien seguir su vida sin dejarse afectar por los comentarios de los demás.
¿Qué hacer?
He ahí el gran dilema.

En primer lugar preguntaría ¿Por qué tenemos tanto miedo a las críticas? ¿En qué nos van a afectar? Efectivamente, si no eres capaz de estar por encima de comentarios externos, si tienes una débil o equivocada concepción de ti mismo, serás plenamente vulnerable a las críticas de los demás.

¿Eres de aquellos que necesitan que los demás te digan si estás haciendo algo bien? ¿No tienes fortaleza suficiente para, por ti mismo, juzgar si lo que estás haciendo es bello en sí mismo?

¿Cómo vas a tener éxito en un trabajo u obra si ni siquiera tú mismo te crees que estás haciendo algo bonito?

Nos han enseñado desde pequeños a ser humildes. Bien, pues la humildad es una forma de actuar basada en la templanza y en el dominio propio. No confundamos la humildad con el no reconocimiento de que somos capaces de producir y hacer cosas hermosas. Porque si no somos capaces de ello, tampoco habremos encontrado nuestra misión y lo que es peor, nuestro sentido en esta vida.

¿Para qué estás aquí? ¿Para vegetar? ¿Para dejarte avasallar? ¿Qué eres? ¿Eres alguien? ¿O no eres nada? ¿Cuál es tu valor aquí y ahora?

Con este post quiero que penséis sobre ello. Sobre la falsa humildad, francamente repugnante, ya que la falsedad es como un sepulcro blanqueado, tal y como indica el libro más sabio de todos los tiempos, las Sagradas Escrituras. Aparentar ser algo sin serlo es fatuo, negativo y francamente decepcionante.

¿Entonces? Volvamos a la pregunta inicial…. ¿Es pecado presumir?

Yo defiendo el presumir como la necesidad intrínseca que tenemos los seres humanos de creer en nuestro potencial y capacidad de hacer las cosas bien. Sin esa capacidad, es inútil hacer 20 masters seguidos. Siempre fallará la parte personal y el progreso será imposible. No me refiero al envanecimiento de uno mismo por sentirse superior a los demás por capacidad económica, belleza, estudios o inteligencia, ya que todo aquello que hace daño a los demás no puede ser bueno. Me refiero al hecho de que si nosotros mismos no somos capaces de creer en nuestra valía, los demás tampoco lo harán.

Si haces cosas bonitas, compártelas con alegría y limpieza de corazón. Lo bello está para compartirlo con los demás. Comparte tu alegría con los demás. Irradia cual sol, energía positiva abundante para salpicar a otros e intenta ser ejemplo para muchos por tus retos alcanzados. No hay nada malo en ello.

Piensa que así, estás adornando el Universo.

Feliz lectura a todos.

Por Patricia Peirote Hermann

El Efecto mariposa

“El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. Proverbio chino

Este sabio proverbio saca a la luz las consecuencias que puede tener cualquier decisión.
La toma de decisiones es habitualmente una habilidad muy poco desarrollada. Principalmente porque no tenemos el hábito de pensar más allá de la decisión. “¿Qué pasará cuando haga esto?”

Algo tan simple, aparentemente, es lo que produce la mayor parte de los errores estratégicos en una organización. Un error pequeño en una decisión de compra, un error pequeño en la selección de una persona, un error pequeño en la negociación con un cliente, se convierten a la larga en decisiones mal tomadas con amplias repercusiones para la organización.

Por ello se conoce como el efecto del aleteo de una mariposa.

Para la jornada de hoy, lanzo algunas cuestiones para que todos reflexionemos sobre ello:

¿Qué puede hacer una organización para minimizar errores?

Esta es la clave para reducir las desastrosas consecuencias de cúmulos de errores. Preguntarse sobre qué hacer para frenar o minimizar estos errores.

En primer lugar, generar una cultura de empresa orientada a la búsqueda constante de “Manchas de café”, entendidas las manchas de café como manchas que aparentemente son imperceptibles a los empleados y que sin embargo son una mancha para el cliente. Ejemplos hay muchos y simplemente se traducen en una afectación de la imagen de la organización. Errores que llevan a descuidos tales como: Tener el lugar de trabajo lleno de papeles y sucio ante la atenta mirada de los clientes; Descuidar el uniforme; Ofrecer productos caducados.

Evitemos el “todo vale”. Y esta es la misión de los Directivos y Mandos intermedios, el romper con la cultura del todo vale. Estamos viviendo un momento en el que una organización no puede permitirse el lujo de perder clientes y una de las razones de la pérdida de clientes es la de perder la confianza de ellos. Y podemos perder la confianza de los clientes por ofrecer a la vista de una forma constante Manchas de café.

En segundo lugar y no menos importante que el primer punto, hacer drenar la información en la empresa. Si la información no fluye, los malentendidos son múltiples. Un empleado de primera línea podrá actuar en función de su propia percepción, atentando literalmente contra principios de la cultura organizacional. La información debe fluir adecuadamente, tanto de forma lateral como descendente y ascendente.
¿Qué es importante en la organización? ¿La información fluye adecuadamente desde la base comercial hasta la Gerencia por ejemplo? ¿Las prioridades de todos los departamentos están alineadas para un fin común en todos los departamentos o por el contrario hemos fomentado los reinos de taifas con la filosofía de que cada uno reme su propia barca a la deriva?

Finalmente una recomendación, instaurar un sistema y métodos adecuados para la Toma de decisiones. Un modelo sencillo de replicar a todos los niveles de la organización.

Podemos hacer que el aleteo de la mariposa difunda cual altavoz nuestra buena gestión y buen hacer. Solo se trata de hacer antes los deberes.

Os deseo a todos una feliz semana.

Por Patricia Peirote Hermann
Cuni & Asociados

Historias del día : “Sensaciones”

En un día podemos tener muchas experiencias de todo tipo y color, positivas, dolorosas, muy agradables, etc.. Así que podría resumir un día como un espacio de tiempo vital en la historia de un ser humano.

Este mismo jueves pasado tuve una sensación muy agradable. Estaba paseando por la zona sur de Tenerife, entremezclada entre un sinfín de turistas joviales y contentos con un sol radiante, cuando una sensación evocó un recuerdo de mi infancia. Curioso pero sutil. Se trataba de un olor de una colonia muy usada en Alemania, “Kölnisch Wasser de 4711”. De hecho, esto es un anclaje positivo, reavivado por una sensación, un olor en este caso. Esto mismo nos podría pasar con una música, que podría reavivar un recuerdo de juventud o alguna situación especial….
También podemos forzar una sensación de felicidad buscando a propósito algo que nos reavive una situación agradable.

En aquel momento comencé a vivir en el presente, el Ahora de aquel instante. Literalmente me dejé llevar y aquel recuerdo de niñez agradable y muy vivo en aquel momento, me alimentó de energía positiva para todo el día. Y experimenté una vez mas, cómo al pensar en positivo, todo le sale a uno bien, independientemente de que alguien o algo quiera estropearte ese día especial.

También, en ese momento, mis sentidos estaban muy despiertos y entendí rápidamente porqué había tantas caras radiantes. La explicación es bien sencilla. Porque cuando estamos de vacaciones, vivimos el Ahora intensamente. Abrimos nuestros sentidos de una forma especial y nos liberamos de ansiedades o preocupaciones y así nos es difícil alimentarnos de negatividad.

Podríamos hacer un esfuerzo para mantener estas buenas sensaciones durante todo el año, procurando que nuestro trabajo no sea una disociación de nosotros mismos, sino parte de nosotros. ¿Podría ser un reto para este año 2011? ¿El intentar vivir siempre en el Ahora y evitar preocuparnos por lo que podrá pasar en el futuro? Espero que sí.

Un saludo muy cordial a todos.

Por Patricia Peirote Hermann

El arte de la seducción

Seducir o más bien cambiar el comportamiento de otra persona en relación con uno mismo, es un arte y a la vez un don. La seducción se encuentra de una forma más poderosa en lo imaginado que en lo que vemos. Ver sin llegar a ver. Imaginar y soñar… Cuando vemos algo completamente desnudo, suele perder nuestro interés. Sin embargo, la imaginación suele ser la creadora más macabra de encantos artificiales.

Por lo general, cuando hablamos de seducción, automáticamente se nos presenta la imagen mental de una mujer seduciendo con sus encantos físicos.

Sin embargo, en esta ocasión no me referiré a este prototipo tan usado y manido, sino a la seducción que se produce ante la indiferencia inicial de otra persona.

Me gusta la seducción sin falsedad. La seducción pura en sí misma, la auténtica, la que corresponde a la belleza que transmite la verdad.

Cuando se palpa la verdad y la belleza conjuntamente, es difícil que un ser humano muestre rechazo.

Ahora bien, la belleza puede ser para algunos el peor espectáculo, si nos guíamos por patrones de belleza estándares.

Una manzana puede seducirnos por su naturalidad y salud y sobre todo porque evoca sensaciones. La sensación de frescura, la sensación saludable…

¿Tenemos nuestras mentes programadas para pensar así?

¿Cuál es el factor de éxito de algunas personas? ¿Cuál es la causa u origen de su carisma?
Inundan con un carisma kinestésico un aula con su sola presencia.
Irradian energía. Mucha energía positiva. Esa energía los hace incansables, constantes, perseverantes, entusiastas.

Y aquí estamos llegando hasta el fondo del origen. El entusiasmo se contagia y cuando el entusiasmo nos embarga, nos convertimos en los mejores embajadores de una marca, insignia o producto.
A partir de aquí, es nuestro entusiasmo el que seduce, como un flujo de energía que envuelve a la persona que nos está escuchando.
Nos hemos convertido en un “storyteller” que ha seducido a su audiencia.

Ser capaces de introducir a otros en una realidad superior, fantástica o cargada de energía y sobre todo entusiasmo, solamente es posible si parte de un alma cargada de pasión y habilidad para introducir los mecanismos de las mentes de aquellos que escuchan en una historia atractiva. Es el arte de seducir y convencer de una forma veraz y entusiasta.

El entusiasmo levanta pasiones, puede llegar a aunar masas, convence, une, elimina sensaciones o pensamientos negativos, en definitiva, envuelve el asunto del que se esté tratando con un papel de oro y un lazo de diamantes.

Alcanzar entusiasmo por algo no es sencillo y a la vez sí lo es. El entusiamo por algo es una fuerza poderosa, imposible de combatir.

¿Tienes entusiasmo por la vida?
¿Te apasiona lo que haces?
¿Das gracias a Dios a diario por haber descubierto tu misión en esta Vida?

Si has contestado que sí a todas estas preguntas, te felicito amigo porque te queda un largo camino por recorrer.
Si no fuera así, te aconsejo analizar tu interior, como fuente de infelicidad contigo mismo y con el mundo. Porque para aceptar a los demás, debes aprender a aceptarte a ti mismo primero. Si no te gustas a ti mismo, ¿cómo vas a seducir a los demás?

Os deseo a todos un año 2011 lleno de buenas sensaciones.

Por Patricia Peirote Hermann

Vivir en el Ahora

Creo que en estos momentos precisos me siento preparada para hablar sobre este tema.

Hace tiempo que llegó a mis manos la obra de Eckhart Tolle, cuyo contenido me llamó la atención. Sin embargo no le presté mucha atención por aquel entonces aunque he de reconocer que algunas de sus frases retumbaban en mi mente de cuando en cuando.
No fue hasta que una enfermedad y un susto, me pusieron en tensión.

Cuando uno no experimenta necesidad, enfermedad o tristeza, es un observador más o menos pasivo de lo que ocurre a su alrededor.
Puede sentir con las desgracias de los demás, sin embargo, se agarra fuertemente a todo lo material que le rodea, priorizando cosas que en realidad son puramente materiales, vanas y pasajeras.
Tenemos los ojos cubiertos por una gasa que nos deja ver a medias la realidad.
Ese ego egoista, auto realizado y seguro de si mismo, se tambalea cuando nos falla nuestro motor vital, la salud y nuestra mente zozobra cuando pensamos que es irreversible.
Es en ese preciso momento cuando nos damos cuenta de todo lo que vale lo que no hemos apreciado durante toda nuestra vida.

Sin embargo, es en la enfermedad cuando aflora lo mejor que hay dentro de nosotros. Precisamente porque intensificamos nuestra conexión con el Creador y alcanzamos cuotas espirituales, antes inimaginables. La noción del tiempo es diferente y podemos llegar a agradecer incluso este estado de precariedad al haber alcanzado un nivel espiritual superior.
Precisamente en una situación así fue cuando llegó a mis manos nuevamente el libro de Eckhart Tolle sobre “El Poder del Ahora”, cuyo significado ahora sí he entendido y he comenzado a practicar, pudiendo comprobar un mayor nivel de satisfacción en mi vida.

Vivir en el Ahora significa ni más ni menos que vivir cada uno de los momentos de nuestra vida intensamente, ahora, en este momento, liberando nuestra mente de preocupaciones sobre cosas pasadas o cosas futuras.

Conozco a muchas personas que tienen que tener su mente siempre ocupada con cosas negativas y cuando no tienen nada negativo en lo que pensar, les entra una angustia vital intensa ya que lo negativo, forma parte de ellos, cual chicle pegado a su cerebro. Practican el “replacement”. Cuando han solucionado un problema, tienen que volver a concentrarse en otro tema pendiente, negativo y no resuelto para volver a entrar en estado de angustia, produciendo así, a su alrededor negatividad constantemente. Literalmente, son incapaces de saborear intensamente el sabor de una oliva por ejemplo, o el calor de un rayo de sol o el cariño de una sonrisa o bien el poder balsámico de la palabra amable. Todo les molesta, a todo reaccionan negativamente. Son incapaces de experimentar el placer que representa vivir la vida con contentamiento, en el ahora.

Si entendemos que todo lo que nos sucede es para nuestro bien, aprenderemos la lección de contemplar una desgracia como una oportunidad para entrar en un estado superior al anterior.

Vivir en el Ahora tiene muchas ventajas. Evita la preocupación o la ocupación anticipada en un tema que todavía no ha sucedido por ejemplo. Te permite ayudar a los demás cuando se están hundiendo en el fango por un “problema”, haciéndoles re encuadrar la realidad. Proporciona felicidad y aceptación de la realidad.

A cuantas personas les hace falta teñir el mundo de rosa para sentirse cómodos en la vida. ¿No es lo que ocurre con la navidad? Decoramos la vida con luces artificiales que nos encandilan, compramos regalitos y comemos y bebemos en exceso para formar parte de una ilusión óptica pasajera, volviendo a la vida habitual una vez terminado este periodo de tiempo.
¿O cuando vamos de vacaciones? Nos sentimos tan felices… y cuando regresamos, nuevamente tan apagados, deprimidos…. Si esto es lo que te ocurre a ti, escucha y observa, el botón de la alarma roja está girando. Tienes que hacer algo con tu yo porque tu mente está llena de pensamientos que tienes que debes eliminar y sustituir por otros.

El principio del feng-shui nos aconseja eliminar las cosas materiales del pasado para no quedarnos anclados en situaciones pasadas. ¡Ay qué feliz era cuando vivía ahí! ¡Ese trabajo sí era gratificante!
Nuevamente nos encontramos frente a un problema de falta de aceptación y entendimiento de la realidad. ¿Y qué produce? Un cerebro lleno de sensaciones que ya han pasado.

Nosotros no somos del pasado ni del futuro. Somos hijos del presente.

Otro caso es el de aquellos que planifican constantemente para el futuro…. hasta que un día tienen un accidente y pierden la vida de inmediato.

¿A dónde voy con esta exposición? A que nuestro tiempo es limitado en esta tierra y a que debemos intentar aprovechar el tiempo en cosas útiles, no llenando nuestra mente de basura (preocupaciones, rencores del pasado, vanas ilusiones ópticas, imaginaciones de un futuro en Walt Disney).

Si aprendemos a aceptar nuestro presente y vivimos en él intensamente, no nos arrepentiremos de nada el día que nos sobrevenga una desgracia y además esta fuerza interior, fruto de un carácter maduro y realista, nos ayudará a sobrellevar con éxito y alegría cualquier circunstancia que nos sobrevenga.

Yo he aprendido la lección. Vivo el ahora y el presente con alegría y espero seguir así durante mucho tiempo. Dando gracias en todo momento por poder ser útil en esta sociedad, tanto en la salud como en la enfermedad como en la penuria.

Te envío desde aquí un soplo de alegría. ¡Espero que te contagie!

Por Patricia Peirote Hermann

Una lágrima recorre mi mejilla

Una lágrima constante recorre mi mejilla porque me gustaría vivir en un mundo mejor del que me ha tocado vivir.

No la consigo secar.

¿Qué puedo hacer?

La lágrima es fruto de un sentimiento interior. Normalmente de dolor, rabia, impotencia o necesidad de gritar.
Una lágrima es un grito visible.

El alma grita, gime, pide ayuda, brota hacia el exterior.

Hay varios tipos de lágrimas. La lágrima fácil. La lágrima engañosa y de chantaje emocional. La lágrima egoísta que solo piensa en sí mismo. La lágrima que sufre por el dolor ajeno.

Observo la crueldad del ser humano, como cual animal salvaje, bajo una aterciopelada piel de seda y apariencia de santidad, degollando con críticas a otra persona, simplemente por el placer de devorar a otro, calma su hambre de venganza. El hombre mata, metafóricamente hablando, a otro, destrozando su dignidad, inocencia, etc para saciarse porque tiene hambre de poder o de venganza.

He aprendido a no quedarme perpleja sino a aprender a convivir con ello.

Y esta lágrima me recuerda que vivo entre el dolor y que el dolor está en mi, sobre mí, dentro y fuera de mí.

He aprendido por tanto que conviviendo con el dolor también podemos ser felices y ayudar a otros, enseñando a otros a superar el dolor. Este es el reto que tenemos por delante. Luchar cual salmones contra una corriente. Esto es lo que nos hará diferentes a la masa. Esta capacidad de lucha es la que da luz al mundo, aporta equilibrio y permite sobrellevar muchos sinsabores, con alegría y contentamiento.

Cada vez que vencemos al dolor tenemos un éxito en esta vida. Y es un éxito permanente porque cada empujón nos hace subir de peldaño en peldaño, creciendo como personas.

La dificultad y el dolor extraen de nosotros lo mejor de nuestro interior.

Y cuando esta lágrima sigue recorriendo mi mejilla, no la limpio para recordar en todo momento que mientras siga teniendo un halo de fuerza, tengo una misión muy importante por cumplir y es la de ayudar en todo lo que pueda a los demás.

Así que lágrima mía, sigue estando ahí, porque me recuerdas que soy útil aquí, en el Hoy y Ahora y porque el dolor que yo he experimentado, me ayuda y ayudará a empujar a otros en esta misma escalera hacia el éxito.

En un segundo

En un segundo puede cambiar tu vida.
En un segundo puedes perderla.

Un segundo. Click, Click. En el instante en que intentas decir algo, ya has programado tu futuro.
Al actuar, ya estás influyendo en tu propia vida y en la de los demás.
Todo en un segundo…

Click, en un segundo pueden ocurrir muchas cosas.

Como las gotas que caen, se acumulan los segundos. Tip.Top. Tip. Top.

¿Qué es un segundo en una vida?

Mucho. Muchísimo. Todo.

Y aún así, no tenemos una valoración apropiada de lo que vale un Segundo.

Un solo Segundo, cambia destinos enteros. Naciones y multitud de almas pueden depender de lo que ocurre en un solo Segundo.

Una primera impresión. Una secuencia de segundos que generan un impacto en los demás.
¿Qué has transmitido sobre ti en un segundo? Tu sonrisa; El perfume usado; Las arrugas de tu entrecejo; Tu vestimenta; El gesto de entrada al dar la mano… Deberíamos pensar en lo importante que es la energía que transmitimos en unos pocos segundos y en las sensaciones que generamos en ese mismo brevísimo espacio de tiempo.

Un segundo. Un solo segundo puede ser la razón de una batalla. Decisiones ejecutadas al son de un deseo imperialista interior. Decisiones resultantes de un brote de ira descontrolada que han acabado con la vida de un ser querido. Decisiones, en definitiva, irracionales, que han impulsado a los hombres a actuar, haciendo el mal.

La calibración de la programación neurolingüistica está precisamente basada en los micro gestos producidos en segundos. En segundos captas lo que realmente piensa tu interlocutor. En segundos destapas una mentira. En segundos, tu cuerpo empieza a temblar por haber observado el interior de alguien….

Un segundo. Un solo segundo sirve para apretar un botón que destruirá a miles de almas por los efectos de una bomba atómica. Solo un segundo y el mal está hecho.

Muchas veces nos gustaría congelar a cámara lenta cada segundo de nuestra vida en la que emociones intensas de odio, codicia o rencor nos han guiado para hacer el mal, del cual luego nos hemos arrepentido con dolor durante años. Es imposible volver hacia detrás.

Un segundo. Un solo segundo y ya no somos lo que eramos. Podemos haber perdido un ser querido, una casa, un trabajo, la salud….. en un solo segundo…

Sin embargo, en un segundo vemos la luz, la vida, el amor.

Nuestra vida está compuesta por muchos segundos. Sé consciente del paso del tiempo. De las consecuencias derivadas del mal uso que podemos hacer de nuestro tiempo de vida, en tan solo segundos. Paraliza estos segundos pensando y meditando bien antes de actuar. Evita la locura de la excesiva rapidez. Piensa en lo que ocurrirá cuando hayas tomado una u otra decisión.

Y finalmente, un consejo primordial. Disfruta de cada segundo de tu vida y en todo momento. Tanto si tienes dolor como si acabas de tener un hijo, cada segundo tiene su luz y valor. Disfruta el Ahora intensamente porque es el momento que te es permitido estar para vivir, entendiendo que la vida es así, un río lleno de sorpresas.

Y siempre que puedas, pon a cámara lenta los segundos de tu vida antes de tomar una decisión para que todas tus decisiones estén impregnadas con sabiduría que ayuden a otras almas y no sean así destructivas en ningún momento.

Un saludo a todos.

Estado de alerta versus estado de relajación

Este tema siempre me ha hecho pensar sobre el comportamiento del ser humano, habiendo observado a lo largo de años, comportamientos aparentemente incongruentes y llegando a varias conclusiones que expondré a continuación.

En estado de alerta, el hombre dispone de una presión o estress facilitador, que le permite salir airoso de muchas circunstancias, llegando a límites, que en situación normal, no se habría podido imaginar alcanzar.

En estado de alerta, el hombre es altamente productivo y activo. Esta actividad tiene la mente al mismo tiempo en acción también y no hay espacio para pensamientos de tipo negativo.

Pondré un ejemplo: La jubilación. ¿Cuántos casos conocemos de personas que fallecen o enferman al poco tiempo de ser jubilados?
Probablemente este sea uno de los casos más externos pero sin ir más lejos, podemos referirnos al alumno que es calificado como “dormido” por su profesor o bien el empleado que es denominado como estancado por parte de su jefe.

Si bien, es la búsqueda de un mix entre ambos estados, la perfección y aunque sabemos que hay personas que tienden a estar en un mayor porcentaje de sus vidas en alerta y otros a estar relajados o aletargados la mayor parte del tiempo, la conveniencia está en lo que precisa nuestro cuerpo y mente y evidentemente está en un equilibrio entre ambos estados. Cualquier exceso en alguno de los dos sentidos es contraproducente.

También es cierto que el hombre puede provocar artificialmente alguno de estos dos estados mediante el uso de drogas, bien dopándose o bien tomando marihuana por ejemplo, lo cual es un fracaso en la gestión sana de un cuerpo y mente y no me detendré en ello.

¿Qué ocurre en el estado de alerta?

El hombre tiene sentimiento de responsabilidad. Responsabilidad sobre un trabajo, personas, actividades, etc..
Si no forzado en demasía mediante drogas o bien mediante una actividad ansiosa, no propia de un cerebro normal, puede alcanzar momentos brillantes y sobrellevar miedos e incapacidades, de una manera asombrosa.
Hay casos excepcionales de héroes de guerrra, quienes embriagados por un estado de alerta que los elevó a una dimensión diferente, les permitió salvar vidas e incluso a dar su vida por otros.
El cerebro que está en alerta está pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor. Adquiere un grado de visibilidad de 360 grados porque huele, siente y ve en una esfera superior a la corriente.
Estar de forma prolongada en un estado elevado de alerta puede generar un gran desgaste mental y corporal si no es combinado con un estado de relajación correspondiente. Por ello cumple una función esencial el sueño, que tiene una función reparadora.

El hombre puede entrar en un estado de relajación buscando dicha situación, a través de la búsqueda de un momento de meditación en soledad -obviamos la situación producida por las drogas- en la cual relaja músculos, mente y cuerpo para literalmente flotar en suspensión, pudiendo a llegar a experiencias ciertamente oníricas en plena vigilia.

Lo preocupante es cuando el estado habitual de una persona es la relajación. Personalmente lo contemplo como un comportamiento enfermizo, fruto en un alto porcentaje de una mala educación recibida de pequeño, en la que el ser humano no se ha visto obligado a adquirir responsabilidades. Son personas exentas de tensión, aletargadas, en un estado somnoliento y poco involucradas con lo que ocurre a su alrededor. Principalmente centradas en sí mismas, con pocas ambiciones e incapaces de reconocer lo que significa la responsabilidad.

En el plano laboral podríamos hablar de personas “dormidas”, autómatas, obedientes, sí pero faltas de creatividad, nada innovadoras, relajadas y ausentes de la realidad. No están pendientes de los cambios del mercado. Ven las desgracias de los demás como algo externo a ellos. Indiferentes a lo que ocurre a su alrededor. Hasta que un día, la soga del paro cae sobre sus cabezas y no entienden cómo, tras haber trabajado durante 21 años en una empresa, de repente se encuentran en la cola del paro. Con un cerebro adormecido, no tienen músculo cerebral para reaccionar. De su estado de relajamiento han pasado a un estado de tensión, en este caso sin herramientas para saber cómo reaccionar. Faltos de entrenamiento, no saben qué hacer y presas de pánico, enferman o desean morir. Algunos incluso se suicidan..

Sin querer decir que el hombre debe estar en estado permanente de vigilia, sí quiero recomendar desde aquí la necesidad de estar en alerta siempre. Tanto la naturaleza como la sociedad están en permanente cambio. Añadiendo a esto el cambio climático que está rompiendo los beneficios de una era relativamente tranquila, en este sentido, hay que sumar el aumento del crecimiento demográfico con todas las consecuencias que conlleva, la falta de tabajo y el pillaje consecuente, las actitudes hostiles del ser humano en una sociedad que tiende al “salvase quien pueda”. Una mente en estado de vigilia podrá predecir de antemano y reaccionar, tomar decisiones y actuar, adaptarse al cambio rápidamente y reposicionarse.

En conclusión, adaptarse es la palabra mágica. Ser capaz de llevar un smoking y limpirar el lavabo de la oficina si preciso, con una actitud humilde y preparada para cualquier acción que haya que realizar.

Bienvenidos al cambio que estamos viviendo de manera bien visible en este siglo XXI.

Los últimos serán los primeros

Haciendo referencia a un texto bíblico archi conocido, quiero iniciar este tercer blog tratando algo, que por obvio, merece la pena recordar porque da la sensación de que lo pasamos por alto constantemente.

La existencia del ser humano está en una constante batalla o búsqueda de equilibrio entre el “bien/mal”, “ying/yang” “frío/calor”.

En este sentido hay personas que buscan constantemente destacar, otras que no encajan con el “establishment” y prefieren rechazar la vida y otros que permanecen en el anonimato por pertenecer a una clasificación de estables y constantes.

El progreso, la mejora continua, la auto motivación para seguir hacia adelante, etc. son los pasos que hacen crecer y mejorar al hombre. De esta forma, nuestra especie está en constante evolución.

Volveré al título del blog. ¿A qué me refiero entonces cuando apoyo que los últimos serán los primeros”.

La actual crisis y caos mundial que estamos viviendo, nos lo demuestran.
Lo que hace un año era válido, ahora ya no lo es.
Los modelos de liderazgo autoritario para doblegar a la gente ya han perdido eficacia.
Lo simple, por único, está empezando a tener éxito.
Los símbolos de poder, relacionados con riqueza y glamour están empezando a ser detestados por la mayoría.

Aunque sigue habiendo demasiados poderes fácticos, algo está cambiando…
La comunicación abierta y clara. La interconectividad mundial y el networking, el compartir la información…. ponen cada vez más en evidencia los modelos basados en principios malvados como el engaño, la destrucción, la dominación, etc….

La gran arrogancia que ha invadido nuestro mundo ha sido el peor enemigo de toda la raza humana. Arrogancia por estar en un puesto de tipo político, social,etc. Arrogancia por haber nacido en un entorno económicamente privilegiado. Arrogancia por el hecho de tener estudios, conocimiento sobre una materia, etc. Arrogancia por tener atrevimiento a hacer algo. Arrogancia por inconsciencia. Arrogancia por desconocimiento o brutalidad.
En definitiva, tener arrogancia es sinónimo de estupidez.

Y el ser humano se ha subyugado años y años a aquellos arrogantes que hacían gala de sus cartas de poder en materia de dinero, belleza, posición social o cargo. ¡Eso se está acabando¡¡¡

La humildad, ese valor desdeñado, se está convirtiendo en la competencia actualmente más buscada en puestos ejecutivos, puestos comerciales, puestos con implicaciones directivas, etc.

Cuando lo humilde era propio para escupir, desdeñar o calificar como “tonto ó bobo”, ahora resulta ser una competencia de lo más valorada en el entorno de head hunters y empresas de búsqueda de empleo.

Arrogancia es no aceptar un puesto de trabajo aunque uno esté en el paro por desdeñar un tipo de trabajo.
Arrogancia es aprovechar el poder para maltratar a otros cuando una logra ser jefe después de haber estado ocupando durante años un puesto de técnico.
Arrogancia es rodearse de personas obedientes como requisito indispensable para así garantizar el sobre salir siempre sobre los demás.
Arrogancia es no escuchar a los demás.
Arrogancia es enjuiciar siempre a otros.
Arrogancia es no verse sus propios defectos.
Arrogancia es no aceptar la crítica.

La arrogancia se encuentra en todos los estratos sociales puesto que es el iceberg de la estupidez. El arrogante y estúpido puede ser poderoso e intentar hacer daño a alguien que no le ha reído una gracia o no le ha obedecido.

La estupidez del arrogante no le deja ver su lado oscuro. Simplemente no ve o no quiere ver porque se siente bien en su situación.

¿Por qué nos cuesta tanto pedir perdón? Por arrogancia.
¿Por qué nos cuesta tanto re conocer nuestros errores? Por arrogancia.
¿Por qué hacemos tanto daño a nuestro alrededor? Por arrogancia.

La arrogancia ha llevado a seres indeseables, don nadies, sucios y viles a encumbrarse a sí mismos como grandes líderes a lo largo de la historia y a su vez a tener la suerte de deslumbrar a masas con este auto encumbramiento, consiguiendo seguidores en masa, quienes como borregos ciegos han seguido las instrucciones de seres humanos indeseables.

Sin embargo, si estudiamos el devenir de la historia, observamos que esta gloria siempre es temporal.
Por esta razón sigo afirmando que los últimos serán los primeros porque los primeros desaparecerán, tendrán una gloria muy pasajera y su fin será siempre dramático.

¿Qué está ocurriendo en los RRHH actualmente?

Que por fin se está priorizando la búsqueda de Valores en un individuo.

El mundo está cambiando. De un mundo de bocazas y arrogantes, estamos evolucionando a un mundo que busca el valor en la humildad y sencillez. ¿Por qué será? ¿Será que las dificultades nos hacen ser mejores personas?

Por ello las empresas ya no buscan estrellas, buscan personas honradas, trabajadoras y rectas.

Y por ello vuelvo a repetir que los que han sido considerados hasta la fecha como los últimos, serán los primeros encontrar trabajo y en salir de esta crisis.

Un saludo a todos.